Muy querida Familia de Magdala:
Reciban un cordial saludo en este día tan especial. ¡Iniciamos la Cuaresma! Un tiempo de conversión, de crecimiento interior y de gracia para los que creemos en Jesucristo y esperamos la llegada de la Pascua del Señor. En esta ocasión mi mensaje es de un gran augurio: que este tiempo sea de profundo encuentro con el Señor.
Me gustaría profundizar hoy en una de las tres dimensiones de la Familia de Magdala: la oración. En el Huerto de Getsemaní Jesús se dirigió a los apóstoles –quizá especialmente a Pedro– con estas palabras:
“¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para no caer en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil” (Mt 26, 40-41).
Jesús está viviendo la agonía en el Monte de los Olivos. El momento es decisivo: podría escapar de la pasión; pero quiere ser fiel a lo que le pidió el Padre: la redención de todos los seres humanos. La lucha es “infernal” en el sentido más literal de la palabra, pues el demonio está tentando a Jesús para desanimarlo, confundirlo y hacerlo retroceder. Acaba de pedirle a los apóstoles algo hasta ahora inaudito: “quedaos aquí y velad conmigo...” porque “triste está mi alma hasta la muerte”. Siente una tristeza mortal y necesita la presencia y la compañía de sus amigos más fieles. Sin embargo, ellos se duermen, vencidos por el sueño. Quizá no habían comprendido ni de lejos la gravedad del momento.
Algo así puede pasarnos en la vida: la tentación de “tirar la toalla”, de coger un camino más fácil o de “tirarlo todo por la ventana”. Todos hemos tenido momentos así durante nuestra vida. Y allí se revela una fractura profunda de todo ser humano, fruto del pecado original: “el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. Es nuestra constitución esencial como hombres y mujeres, en todos los tiempos. Y esto es lo que nos lleva a la caída en las tentaciones, sean pequeñas o grandes, carnales o espirituales. Toda lucha en la vida de nuestra pobre humanidad se puede reconducir a esta división que experimentamos interiormente.
Ante esto hay solo un remedio verdadero, que Jesús nos enseña con su ejemplo y con su palabra: “Vigilad y orad”. Necesitamos la oración como el oxígeno, como el sueño, como el alimento. Es por eso por lo que la Familia de Magdala sugiere a todos sus miembros que oren. No importa cómo, cuánto, ni dónde... pero oren. Tengan a Dios como testigo y garante de su vida, de sus decisiones, de sus luchas, de sus triunfos. Oren, oren siempre sin cesar, como nos enseñará luego San Pablo.
La Cuaresma es un tiempo muy propicio para la oración. Por ello, Magdala les ofrece el sábado 21 de febrero a las 18:00 (Hora de Tierra Santa), vía Zoom, un retiro de Cuaresma: “El Amor más grande”. Allí nos uniremos todos para preparar este tiempo litúrgico especial. En muchos lugares se ofrecen retiros de Cuaresma, ejercicios espirituales o pláticas cuaresmales; no los desaprovechemos ya que todo ello nos mueve un poquito más a la oración. A quienes tienen ya sus grupos de “Tocando el Manto”, aquí tienen una motivación más. Oremos para poder ser siempre fieles a Dios, Nuestro Señor.
También en este sentido les urjo aprovechar nuestra peregrinación virtual “Recorriendo la Tierra Santa de la mano de San Mateo” que les transmitimos todos los lunes por YouTube. Compártanla con sus amigos, háganla motivo de reflexión, de lectura, de profundización. No temamos robarle unos minutos al ocio ante los dispositivos electrónicos, cuando se trata de las cosas de Dios. Vale mucho la pena. Para recibir los episodios todos los lunes regístrate aquí
Dos noticias más sobre la vida aquí en Magdala: siguen los trabajos para el futuro restaurante y la casa sacerdotal. Es emocionante ver cómo avanzan las obras un poquito cada día y no dejamos de agradecer a todos los amigos y bienhechores que nos apoyan con estas obras. Les recordamos que los donativos mensuales, aunque sean pequeños, nos ayudan a saber con qué contamos y con qué contaremos en los próximos meses y años. Ojalá que todos y cada uno de ustedes se animara a mandarnos un pequeño donativo mensual. Hay varias formas de hacerlo, escojan la que más se les facilite. Siéntanse parte de este magno proyecto de Dios en Tierra Santa. Si te gustaría hacer una contribución a Magdala puedes hacerlo a través de nuestra plataforma de donativo seguro
Familia y amigos, gracias por seguir nuestras noticias, programas, transmisiones y nuestro nuevo podcast, La Voz de Tierra Santa, y gracias por compartirlo con amigos y conocidos.
Que esta Cuaresma sea un tiempo de gracia para todos.
P. Juan María Solana, L.C. y equipo de Magdala
Descubre más artículos de esa categoría






