Muy querida Familia de Magdala:
Empiezo a escribirles este mensaje desde mi “búnker” de Magdala, en la tarde del Viernes Santo. Han sonado varias alarmas y estamos aquí recluidos por seguridad.
A pesar de todo, acabamos de celebrar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. El corazón permanece rebosante de esperanza cristiana. Las oleadas de la historia no han logrado destruir la certeza más grande de nuestra fe: ¡Cristo fue crucificado, murió, fue sepultado y resucitó por nuestra salvación!
En medio de estas circunstancias, quiero detenerme desde el inicio para darles las gracias. Hemos visto una respuesta muy generosa a la campaña “Refugio de paz”. Ya son más de 430 amigos, hermanos y hermanas los que se han sumado, “gota a gota”, a este esfuerzo común. Cada día se van uniendo más. Los donativos mensuales, aunque sean pequeños, nos permiten sostener esta obra con esperanza y mirar al futuro con confianza, incluso en tiempos inciertos. Gracias por su cercanía, por su fe y por su cariño. Lo valoramos profundamente y pedimos a Dios que lo recompense aquí en la tierra y, más adelante, también en el cielo.
Lamento que esta comunicación les llegue un poco después de la Pascua, pero deseo que les alcance con todo el gozo de la Resurrección. Resuena en nuestro corazón el grito de María Magdalena, nuestra amada patrona: “¡He visto al Señor!”. Eso es un hecho. Ella es testigo. No hay marcha atrás en la historia. Jesús quiso ser visto y tocado por María Magdalena. Algunos dirán que el testimonio de las mujeres no tenía valor jurídico en aquel tiempo. ¿A quién le importa el valor jurídico? A nosotros nos importa el valor real: Jesús resucitó, se encontró con María Magdalena y la envió a anunciarlo.
Celebramos a nuestra patrona: mujer valiente, líder, generosa, que siguió a Jesús y superó las heridas de su pasado porque Él la había sanado completamente y para siempre. Y precisamente desde ahí nace algo muy importante para nosotros. María Magdalena no solo fue testigo de la Resurrección; fue también enviada. Lo que vio, no podía guardárselo.
Por eso quiero hoy centrarme en uno de los aspectos esenciales de la Familia de Magdala: el apostolado. María Magdalena ha sido llamada justamente la “apóstol de los apóstoles”. Me atrevo a decir que es apóstol al cuadrado.
Eso tiene para nosotros implicaciones muy concretas. Los miembros de la Familia de Magdala, como dice nuestra definición, “se comprometen a colaborar en la extensión del Reino de Dios”. Y no lo hacemos como “llaneros solitarios”, sino como familia, como comunidad, cada uno desde su realidad.
Por eso, quiero invitarles, a todos y a cada uno, a preguntarse con sencillez, en presencia de Dios: si Él ha tocado mi vida, si Él me ha sanado en algo, ¿qué quiere de mí?, ¿cómo puedo ayudar a otros? A veces será algo muy pequeño. Pero, hecho por amor a Jesucristo, nunca es insignificante.
Esto vale también para los grupos “Tocando el Manto”. Ojalá que de la oración brote también la acción, aunque sea modesta. Basta levantar la mirada para descubrir que, en todos los lugares, hay oportunidades para hacer el bien. Y cuando ese bien se hace en comunidad, se multiplica la fuerza, el compromiso y la alegría.
Algunos, además, podrán sentir el deseo de implicarse de una manera más directa con Magdala, ofreciendo su tiempo o sus talentos. Hoy, muchas de estas colaboraciones pueden hacerse también a distancia, acompañando esta misión desde sus propias casas. Y cuando las circunstancias lo permitan, esperamos poder volver a recibirles aquí, en Tierra Santa, para compartir esta experiencia de manera más cercana.
Terminamos este Newsletter pascual compartiéndoles también una alegría. Mantenemos nuestro “Rabbuní Magdala 2026”, pero por la incerteza y las circunstancias actuales en Israel cambiamos de sede: ¡Nos vamos a Cracovia, Polonia! Seguiremos las huellas de San Juan Pablo II, en el ámbito espiritual, social y eclesial donde él nació, creció y desarrolló su vocación sacerdotal y apostólica. Visitaremos el Santuario de la Divina Misericordia. En Cracovia y desde Cracovia podremos Cantar, Caminar, Compartir y Celebrar como Familia de Magdala. Nos complace comunicar esto, juntamente con las fechas del 19 al 26 de julio ¡Nos vemos en Polonia el domingo 19 de julio! Inscríbanse cuanto antes.
También les comunico que habrá una extensión del 26 de julio al 03 de agosto para quienes así lo deseen. Durante esta extensión visitaremos Bratislava, Viena, Padua, y algunos lugares que guardan la huella de San Francisco de Asís, en este año en que celebramos el octavo centenario de su muerte, para finalizar en Roma. Los lugares para esta extensión son limitados. Me dará mucho gusto acompañarlos en esta aventura.
Con ilusión y esperanza, seguimos preparando este momento de encuentro como Familia de Magdala. Será una oportunidad para reunirnos, orar juntos y seguir profundizando en este camino de discipulado que el Señor nos va regalando, paso a paso. En esta ocasión quisiéramos también escuchar qué está ocurriendo en sus localidades, cómo han surgido y cómo se han desarrollado los grupos “Tocando el Manto”, para aprender de la experiencia de todos.
Con mucho cariño y oración por cada uno de ustedes,
P. Juan María Solana, L.C. y equipo de Magdala.
Para inscribirse al “Rabbuní Magdala 2026” haz clic aquí
Para más información e inscripciones a la extensión de Bratislava, Viena, Padua, Asís y Roma, contacta a New Gate Tours, quien se encargará de toda la logística del evento:
WhatsApp: +52 811599 4916
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