Carta del Padre Juan - Abril 2026

Resuena en nuestro corazón el grito de María Magdalena, nuestra amada patrona: “¡He visto al Señor!”.

P. Juan Solana, L.C.

|

29 abril, 2026

Leer el articulo

Carta del Padre Juan - Abril 2026

Resuena en nuestro corazón el grito de María Magdalena, nuestra amada patrona: “¡He visto al Señor!”.

P. Juan Solana, L.C.

|

29 abril, 2026

Leer el articulo
Journal
>
Carta del Padre Juan
>

Carta del Padre Juan - Abril 2026

Muy querida Familia de Magdala:

Empiezo a escribirles este mensaje desde mi “búnker” de Magdala, en la tarde del Viernes Santo. Han sonado varias alarmas y estamos aquí recluidos por seguridad.

A pesar de todo, acabamos de celebrar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. El corazón permanece rebosante de esperanza cristiana. Las oleadas de la historia no han logrado destruir la certeza más grande de nuestra fe: ¡Cristo fue crucificado, murió, fue sepultado y resucitó por nuestra salvación!

En medio de estas circunstancias, quiero detenerme desde el inicio para darles las gracias. Hemos visto una respuesta muy generosa a la campaña “Refugio de paz”. Ya son más de 430 amigos, hermanos y hermanas que se han sumado, “gota a gota”, a este esfuerzo en común. Cada día se van uniendo más. Los donativos mensuales, aunque sean pequeños, nos permiten sostener esta obra con esperanza y mirar al futuro con confianza, incluso en tiempos inciertos. Gracias por su cercanía, por su fe y por su cariño. Lo valoramos profundamente y pedimos a Dios que lo recompense aquí en la tierra y, más adelante, también en el cielo.

Lamento que esta comunicación les llegue un poco después de la Pascua, pero deseo que les alcance con todo el gozo de la Resurrección. Resuena en nuestro corazón el grito de María Magdalena, nuestra amada patrona: “¡He visto al Señor!”. Eso es un hecho. Ella es testigo. No hay marcha atrás en la historia. Jesús quiso ser visto y tocado por María Magdalena. Algunos dirán que el testimonio de las mujeres no tenía valor jurídico en aquel tiempo. ¿A quién le importa el valor jurídico? A nosotros nos importa el valor real: Jesús resucitó, se encontró con María Magdalena y la envió a anunciarlo.

Este año teníamos previsto celebrar la Fiesta de María Magdalena aquí en Magdala (el primer sábado de Pascua) con la presencia del Cardenal Pizzaballa y del obispo de Nazaret. Sin embargo, dadas las actuales circunstancias de inseguridad, hemos tenido que posponerla. No es tiempo de celebraciones externas en Tierra Santa; la celebramos en el corazón.

Celebramos a nuestra patrona: mujer valiente, líder, generosa, que siguió a Jesús y superó las heridas de su pasado porque Él la había sanado completamente y para siempre.

Y precisamente desde ahí nace algo muy importante para nosotros. María Magdalena no solo fue testigo de la Resurrección; fue también enviada. Lo que vio, no podía guardárselo.

Por eso quiero hoy centrarme en uno de los aspectos esenciales de la Familia de Magdala: el apostolado. María Magdalena ha sido llamada justamente la “apóstol de los apóstoles”. Me atrevo a decir que es apóstol al cuadrado.

Eso tiene para nosotros implicaciones muy concretas. Los miembros de la Familia de Magdala, como dice nuestra definición, “se comprometen a colaborar en la extensión del Reino de Dios”. Y no lo hacemos como “llaneros solitarios”, sino como familia, como comunidad, cada uno desde su realidad.

Hoy, quizá más que nunca, este apostolado no pasa tanto por venir, sino por permanecer unidos. Unidos en la fe, en la esperanza, en la oración… y en pequeñas acciones concretas allí donde cada uno se encuentra.

Por eso, quiero invitarles, a todos y a cada uno, a preguntarse con sencillez, en presencia de Dios: si Él ha tocado mi vida, si Él me ha sanado en algo, ¿qué quiere de mí?, ¿cómo puedo ayudar a otros? A veces será algo muy pequeño. Pero, hecho por amor a Jesucristo, nunca es insignificante.

Esto vale también para los grupos “Tocando el Manto”. Ojalá que de la oración brote también la acción, aunque sea modesta. Basta levantar la mirada para descubrir que, en todos los lugares, hay oportunidades para hacer el bien. Y cuando ese bien se hace en comunidad, se multiplica la fuerza, el compromiso y la alegría.

Algunos, además, podrán sentir el deseo de implicarse de una manera más directa con Magdala, ofreciendo su tiempo o sus talentos. Hoy, muchas de estas colaboraciones pueden hacerse también a distancia, acompañando este proyecto desde sus propias casas. Y cuando las circunstancias lo permitan, esperamos poder volver a recibirles aquí, en Tierra Santa, para compartir esta experiencia de manera más cercana.

Que María Magdalena, testigo de la Resurrección, nos enseñe a vivir con esa misma certeza: Cristo vive. Y que, desde donde estemos, sepamos anunciarlo con nuestra vida.

Termino este Newsletter pascual compartiendo también una gran alegría: nuestro encuentro Rabbuní Magdala 2026 se llevará a cabo del 19 al 26 de julio en Polonia.
En los próximos días abriremos inscripciones ¡estén atentos!

Con ilusión y esperanza, seguimos preparando este momento de encuentro como Familia de Magdala. Será una oportunidad para reunirnos, orar juntos y seguir profundizando en este camino de discipulado que el Señor nos va regalando, paso a paso.

Con mucho cariño y oración por cada uno de ustedes,

P. Juan María Solana, L.C.  

Si te sientes llamado a involucrarte en el voluntariado de Magdala haz clic aquí

o desde casa haz clic aquí  

Descubre más artículos de esa categoría

También te puede gustar.