Soy muy afortunada y consentida por Dios de ser parte de la Familia de Magdala y de haber participado en el Encounter Puebla 2024, trabajando para New Gate Tours, teniendo la oportunidad de vivir y participar en algunas actividades, como Tocando el Manto.
Es una plática que he escuchado muchas veces y que ha tocado mi alma y mi corazón.
Trabajé, me reencontré, aprendí y conocí a mucha gente buena.
También tuve la oportunidad de ir el año pasado a Madrid 2025. Ahí, como peregrina, pude disfrutar muchísimo de las 4C´s.
El Padre Juan me dijo: «Carolina, qué lindo es ver llover y no mojarse, ¿verdad?».
Fue un gran encuentro personal con Dios.
Ávila me encantó.
«Nada te turbe, nada te espante».
Escuché el himno de Santa Teresa con el P. Juan en Tierra Santa, durante unos ejercicios espirituales titulados Dios y la debilidad humana, en marzo de 2018. Me marcó profundamente y, hasta la fecha, cuando me quiebro, lo escucho y me ayuda a recobrar mi paz interior.
Agradezco a Dios todos los días haber conocido al P. Juan y haber comenzado a trabajar con él hace casi 20 años, el 6 de noviembre de 2006.
Yo trabajaba con los Legionarios de Cristo y me pidieron apoyar al P. Juan con su agenda durante sus visitas a México. Hasta la fecha lo sigo haciendo, muy agradecida por la confianza y por todo lo que ha aportado a mi vida personal, familiar, laboral y, sobre todo, espiritual. No hay palabras para agradecerlo.
El P. Juan es un gran jefe, un gran ser humano, un gran amigo y sacerdote Legionario de Cristo. ¡Siempre feliz y contento!
Nos ha acompañado siempre a mí y a mi familia en momentos tan difíciles como la muerte de Federico, mi esposo, hace siete años, y la de Carola, mi hija, hace dos meses, guiándonos con amor, providencia, abandono y misericordia en las manos de Dios.
Un día, hace nueve años, le dije:
Padre, no voy a poder con Perico y Carola enfermos.
Él me respondió:
Claro que sí.
Y me aconsejó no verlos como enfermos, sino con los ojos de Dios. En ese momento me cambió el chip y aprendí a ver a todos con los ojos de Dios. Otra gran bendición.
Aquí sigo y seguiré apoyando y aprendiendo de Magdala y con Magdala hasta que Dios y el P. Juan quieran.
Gracias de corazón a Dios y al P. Juan por ponerme en este camino y permitirme conocer a tanta gente que hoy son mis grandes amigos y mi Familia de Magdala. Es un honor para mí pertenecer a ella.
Gracias también a tantos peregrinos virtuales que nos han acompañado desde la primera misa, el 16 de marzo de 2020, cuando comenzó la pandemia de COVID.
Gracias, Magdala; gracias, P. Juan; y gracias a todos los que han estado y siguen estando ahí. A mí y a muchos otros nos han demostrado el amor, la confianza y la esperanza en Dios.
Fan #1 de Magdala. I 🤍 Magdala.
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