Carta del Padre Juan – Junio 2026

Estamos unidos por la oración, la amistad espiritual y el deseo de seguir más de cerca al Señor.

P. Juan Solana, LC.

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17 de junio de 2026

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Estamos unidos por la oración, la amistad espiritual y el deseo de seguir más de cerca al Señor.

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Carta del Padre Juan – Junio 2026

Muy querida Familia de Magdala:

Reciban un cordial saludo desde Magdala, en este mes de junio en el que la Iglesia nos invita a contemplar de modo especial el Corazón de Cristo, fuente del amor que nos salva y nos renueva.

Desde Tierra Santa seguimos elevando una oración muy especial por la paz. Sabemos que muchos de ustedes, desde distintos países, siguen con atención y cariño lo que ocurre en esta Tierra. Gracias por no dejar de acompañarnos con su oración, su cercanía y su esperanza. Les agradezco de corazón, porque su apoyo constante nos sostiene. En medio de tantas heridas, confiamos en que el Señor sigue tocando los corazones, consolando a quienes sufren y abriendo caminos de reconciliación.

Mientras reciben estas líneas, en muchos países se ha celebrado también el Día del Padre. Queremos hacer llegar un saludo lleno de gratitud y afecto a todos nuestros amigos que gozan del don y de la vocación de ser padres. Pedimos especialmente por ustedes, recordando que, como nos enseña la Escritura, toda paternidad viene de Dios. Es un don suyo, y también una responsabilidad que se vive con amor, entrega y fidelidad.

En este contexto, la reciente encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, nos ofrece una pauta importante para este momento de la historia. La encíclica nos invita a custodiar la grandeza de la persona humana en un tiempo marcado por grandes transformaciones tecnológicas, culturales y sociales. En ella, el Santo Padre retoma una intuición muy presente en el magisterio del Papa Francisco: vivimos, no simplemente una época de cambios, sino un verdadero cambio de época.

Estas palabras nos ayudan a comprender que, como Familia de Magdala, estamos llamados a vivir este tiempo con una actitud atenta, con discernimiento, oración y acción. Queremos ser parte activa de la Iglesia en nuestros hogares, ambientes, comunidades y realidades concretas, ofreciendo nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestras capacidades al servicio de causas profundas, humanas y hermosas. Desde nuestro pequeño ángulo, pero con amor, responsabilidad y conciencia, queremos responder a lo que Dios nos pide hoy.

Esta llamada a vivir con mayor conciencia, comunión y responsabilidad ilumina también el camino que estamos recorriendo como Familia de Magdala. El año pasado lanzamos la iniciativa de formar Grupos Tocando el Manto, y damos gracias a Dios porque el número sigue creciendo: hoy contamos con 283 grupos en 25 países. Son comunidades que se reúnen para orar, formarse, crecer en vida fraterna y comprometerse más profundamente con su fe.

Me conmueve ver cómo la Familia de Magdala sigue creciendo. Este crecimiento nos confirma que no estamos limitados por la distancia. Estamos unidos por la oración, la amistad espiritual y el deseo de seguir más de cerca al Señor. Y en ese mismo camino se sitúa Rabbuní Magdala 2026, que celebraremos en Cracovia, Polonia, del 19 al 26 de julio.

Rabbuní es el nuevo nombre de nuestro encuentro anual, antes llamado Encounter. Es un encuentro anual inspirado en Tierra Santa, con la espiritualidad de Magdala y en torno a María Magdalena, que nace como preparación espiritual hacia el Jubileo de la Resurrección en el año 2033, cuando celebraremos el 2000 aniversario de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Al comenzar este camino, habíamos imaginado que Rabbuní pudiera celebrarse cada año en Tierra Santa, en Magdala, nuestra casa. Las circunstancias de los últimos años y el doloroso conflicto que sigue afectando a esta Tierra nos han llevado a vivir estos encuentros en distintas partes del mundo. Aunque esto ha supuesto desafíos de planeación y organización, también ha sido una gracia inesperada: hemos podido encontrarnos con la Familia de Magdala y sus amigos en diversos países, fortalecer lazos de comunión y llevar el mensaje de Magdala más allá de nuestras fronteras.

Iniciamos este camino en 2023 en Tierra Santa; continuamos en 2024 en Puebla, México; en 2025 en Madrid, España; y ahora el Señor nos conduce a Cracovia, Polonia.

Escogimos Cracovia por su riquísimo patrimonio de fe, arte, cultura y naturaleza. Es una ciudad profundamente marcada por la historia reciente de la Iglesia y por el testimonio de santos que han iluminado al mundo entero, como San Juan Pablo II, Santa Faustina Kowalska y San Maximiliano Kolbe. En ellos encontramos un mensaje muy cercano al corazón de Magdala: la confianza en la misericordia de Dios, la fidelidad en medio de la prueba, la dignidad de cada persona y la esperanza que nace del encuentro con Cristo.

Además, Cracovia es un lugar que nos permitirá vivir con calma, profundidad y alegría nuestras   4“C’s”: Canta, Camina, Celebra y Comparte.

Queremos que Rabbuní sea un momento de comunión para toda la Familia de Magdala: para quienes puedan participar presencialmente en Polonia, para quienes se unan a través de nuestras transmisiones, y para quienes nos acompañen con su oración desde sus hogares.

Si puedes acompañarnos presencialmente, todavía puedes inscribirte hasta el 10 de julio: Inscríbete aquí.

Muy pronto les compartiremos el programa de transmisiones para que todos puedan unirse espiritualmente desde sus hogares.

También quiero compartirles una noticia muy esperanzadora: el pasado 7 de mayo reabrimos el Hotel de Magdala. Por ahora hemos recibido apenas algunos peregrinos y, sobre todo, visitantes locales; pero mantenemos viva la esperanza de que poco a poco se restablezca un ambiente de paz y podamos volver a recibir peregrinos de todo el mundo con la alegría de siempre.

A pesar de la guerra y de tantas dificultades, hemos retomado una de las últimas construcciones pendientes en Magdala: la casa sacerdotal.

La casa sacerdotal tiene un significado muy especial. No se trata solamente de una construcción más, sino de un espacio que permitirá fortalecer la vida de la comunidad estable de sacerdotes en Magdala. Allí podrán encontrar un lugar de descanso, oración, estudio y fraternidad; una casa donde renovar el corazón para poder servir mejor a los peregrinos que vienen a visitar, rezar, contemplar y encontrarse con el Señor en este lugar santo.

En medio de los meses difíciles que hemos vivido, muchas personas se han sumado con generosidad para hacer posible este proyecto, y todavía necesitamos seguir avanzando hasta concluirlo. Cada ayuda ha sido una expresión concreta de confianza, esperanza y amor a la Iglesia. Gracias a esa generosidad, la casa sacerdotal podrá tener un impacto real y profundo: cuidar a quienes cuidan espiritualmente a tantos peregrinos, sostener una comunidad sacerdotal viva en Tierra Santa y hacer posible que Magdala siga ofreciendo un servicio pastoral cercano, sereno y fecundo.

Pedimos a Dios que esta casa sea un lugar donde muchos sacerdotes puedan renovar su encuentro con el amor de Jesucristo, crecer en comunión fraterna y salir fortalecidos para acompañar mejor a todos los que llegan a Magdala.

Si deseas ayudar a concluir la casa sacerdotal, puedes hacerlo aquí: Ayuda a la casa sacerdotal.

Les pedimos una oración especial al Corazón de Jesús por la paz del mundo, y de modo particular por la paz en Tierra Santa.

¡Hasta pronto en Cracovia, y siempre unidos desde Magdala!

Fraternalmente,

P. Juan María Solana, LC. y el equipo de Magdala.

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