CROSSROADS OF JEWISH AND CHRISTIAN HISTORYLugar de encuentro de la historia Judía y Cristiana
Magdala
Testimonios

Crossroads of Jewish and Christian History

 

UNA CARTA MUY ESPECIAL

Escrito por el Su Excelencia Card. Gianfranco Rivasi, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura a Marcela Zapata Meza, nuestra Directora de Arqueología en Magdala.

Estimada Directora Marcela Zapata-Meza: He recibido y leído con mucho gusto su carta e-mail, en la cual me comparte los avances y proyectos que están llevando a cabo en esa labor arqueológica que, como Usted misma define, es titánica y muy importante.

Quiero expresarle, por tanto, mis más sinceras felicitaciones por este esfuerzo y por este compromiso con la historia y la cultura, pero sobre todo con nuestra fe, y al mismo tiempo, expresarle también mi estímulo para continuar promoviendo el conocimiento y la investigación, vías indispensables para “hacer salir” a la luz la verdad de ese lugar santo que Dios ha puesto en sus manos, y en definitiva, para “hacer salir” a la luz la Verdad, con mayúscula.

Reciba, pues, mis mejores deseos para que este Proyecto Arqueológico Magdala, logre plenamente sus objetivos.
Con aprecio y un cordial saludo.

Gianfranco Card. Ravasi

 

“Con la perspectiva que da el tiempo y sobre todo la vida sólo quiero decirte (soy hombre de pocas palabras), que gracias por haberme permitido compartir unos días con ustedes y que han sido unos días muy muy especiales para mí en los cuales he vuelto a sentir una parte de mi alma que estaba muerta. Como te imaginarás, no soy católico practicante, pero mi espiritualidad ha resurgido y me hace más fuerte para poder afrontar día a día mis limitaciones físicas y psíquicas que son muchas. He aprendido a ser más humilde y comprensivo. Mi estancia en Jerusalem no puedo calificarla, simplemente para mí fue el impero de los sentimientos. Gracias y gracias mil veces.” – Manuel, España (2018)

 

“Magdala sobrepasó mis expectativas en todos los aspectos. Yo llegué buscando a magdala un crecimiento tanto personal como espiritual, más nunca creí que fuera a ser de este modo. En magdala el centro del proyecto es la persona humana, en magdala se vive sin expectativas, en magdala recibes el trato por lo que eres no por lo que “aparentas ser,” en magdala te topas con pared, aprendes a ver tu realidad de un modo tan claro, sin apariencias ni mascaras. En magdala conoces a Dios, no por lo que te han inculcado, sino porque realmente vives la experiencia del mismo. Magdala es una oportunidad de encuentro contigo mismo. En magdala aprendí a darle sentido a las imperfecciones de la vida, pues si todo fuera perfecto, no tendría sentido la misma.” – Ana, México (2018)

 

“Mi experiencia en Magdala ha sido lo más hermoso de mi vida, indescriptible presencia De Dios, del amor, de una familia que no conocía y que se fue integrando a través de cada día de mi estancia!!! A todos mil gracias, solo Dios puede hacer estas obras.” – Olga, Mexico (2018)

 

“En Magdala fui tan loca que deseé transformarme. Deseé abrir mi corazón y ser sincera, tanto que, con una mirada, pueda decirlo todo. Deseé encontrar la alegría en cualquier lugar. Deseé ser y hacer familia. Deseé también, estar presente en donde tengo que estar. Ahora, ese deseo no es más un deseo, sino una realidad. Con amor, un buen corazón puede contra todo mal. Con amor, el servicio a los demás es la mejor manera de ayudarte a ti mismo. Con amor, confiar en otros a ciegas vale la pena, al mismo tiempo, uno se da cuenta que la confianza que das es la que recibes a cambio. Con amor, la protección se vuelve instinto. Y con amor, amar se convierte en adicción. Solo las locuras del amor transmiten paz. Hacen admirar el entorno entero. Complementan a la bondad. Mueven corazones. Crean ambiente de unión y desapego de los propios intereses. Así, ya no eres tú, eres todos. Las locuras del amor dan valor. Tanto, que incluso alguien hizo la locura más grande y fue morir en una cruz, y fue por amor. Mi locura es Magdala. Y todo lo aprendí de los demás.” – Mariana, México (2018)

 

“Es un regalo de Dios poder estar en lugares tan santos, con personas maravillosas y los mejores paisajes que he podido ver, ahora solo estoy agradecida por que Dios rescató mi alma y lo único que yo quiero hacer es serle fiel a su voluntad, pidiéndole fuerzas para que me ayude a aceptarla con mucho amor, sencillez y caridad. Gracias a todos los que forman parte de Magdala. Dios los eligió de manera muy especial por que han sido ángeles que me dieron luz en mi camino con su testimonio, ejemplo de vida y entrega incondicional. Nunca dejaré de pensar que Magdala; ha sido el mejor capítulo de mi vida por el simple hecho de que pude conocer, sentir y amar a Dios.” – Lucia, México (2018)

 

“Magdala es sin duda un antes y un después en mi vida. Para quienes no éramos muy espirituales ni conocíamos las raíces de nuestra fe, Magdala nos lleva de la mano a ser parte de la historia judía/cristiana, nos permite iniciar un acercamiento con Jesús en el único lugar del mundo que encontrarás y caminarás como él lo hizo hace más de 2000 años. Seguirás sus pasos y descubrirás como una sola vida alcanzó a tantas otras. En lo personal he logrado darle una verdadero significado a la palabra FE! Y si a esto le sumas a las personas maravillosas que conocerás y te compartirán su espiritualidad y conocimiento y te harán parte de su familia, será sin lugar dudas el mejor encuentro con Dios que podrás tener encarnado en una gran familia llamada Magdala! Seguirás sus pasos y sus milagros, aprenderás de tolerancia y entendimiento con otras religiones, el rol fundamental que la mujer le dio al ministerio de Jesús, sin duda el voluntariado de Magdala es una experiencia de vida.” – Enrique, México (2018)

 

“La relación cercana que teníamos con los padres y consagradas me ayudó a querer y poder acercarme más a Jesús.” – Fernanda, México (2017)

 

“Quise venir a este Voluntariado porque un amigo ya estaba acá y yo estaba en busca de una nueva aventura. En este voluntariado aprendí muchas cosas, en todos los sentidos, tanto en lo espiritual o crecimiento personal como en cultura y nuevas técnicas de trabajo y cosas por el estilo. Si tú estás pensando en venir a Israel te aconsejo que no pierdas el tiempo pensándolo, ya vente. Es una experiencia enriquecedora y magnífica. También te puedo asegurar que Tierra Santa nunca te va a dejar de sorprender. Siempre hay cosas nuevas por ver o por descubrir. Te recomiendo que vengas y que aproveches tu tiempo al máximo.” – Alejandro, México (2017)

 

“Magdala cambió mi vida. Me enseñó a vivir bastantes cosas, a acercarme a Dios. En Magdala conocí a mucha gente buena, que serán amigos para toda la vida. Hasta una sola puede cambiar tu vida, y este fue mi caso. El trabajo en Magdala fue un reto para mi pero si uno da el sí, recibe frutos que siento que en un futuro los veré más. Pero los que más noté son amor, voluntad, y responsabilidad. Gracias a todos por su hospitalidad y su amistad.” – Rafael, México (2017)

 

“Yo vine a Magdala en el 2015. Tuve un hermoso encuentro con Dios en la capilla de Pedro. Después regresé a mi trabajo, casa, familia, pero siempre con la inquietud de volver a sentir eso que sentí. He pedido a Dios que me dirigiera y cuando menos pensé ya estaba haciendo trámites para estar en Magdala. Yo le decía a Jesús que me dejara dar algo de todo lo bueno que él me da. Me voy en 3 días después de 2 meses de voluntaria convertida en una mujer nueva. Vine a dar y Dios me manda más llena que nunca. No cabe duda que el servicio al Señor nos da tantas bendiciones. Aquí se me fueron los días tan rápidamente que no tuve ni tiempo de pensar en cosas del mundo. Todo fue hermoso desde la meditación de la mañana, la Misa diaria, y la adoración al Santísimo – y todo lo que conocí con los paseos y explicaciones de los lugares santos. Magdala es una gran familia en Dios. Espero poder volver. Quiero volver!” – Rosario, USA (2017)

 

“En mi peregrinación en noviembre, 2015 conocí Magdala. Me atrapó. Regresar era mi ilusión, recorrer nuevamente, vivir en donde vivió Jesús, y participar en este magno proyecto, conocerlo, para poder hablar de esto en mi entorno. Mi experiencia se caracterizó por el cambio, el valor, la amistad, la convivencia, y la obediencia. Venir a Tierra Santa es vivir el evangelio, recorrer, disfrutar, y caminar al lado de Jesús, escuchándolo en el silencio, en el Evangelio, en la Hora Eucarística.” – María, México (2017)

 

“Me encantó poder convivir con tantos voluntarios y poder conocerlos tanto que todos los días aunque no fuera el mejor alguno me sacó una sonrisa. Me llevo muchos amigos de aquí, y de edades diferentes. Me encantó que la mayoría me dieran consejos, y muy buenos, para mi vida diaria. También agradezco los padres porque siempre puedes contar con ellos. Siempre te aconsejan sobre cualquier cosa, son unas excelentes personas.” – Santiago, México (2017)

 

“Deseaba por muchos años conocer la tierra en donde todo comenzó, pero no como un peregrino de una semana o dos, sino como un vecino. Este deseo se cumplió perfectamente, pero con el valor agregado de trabajar como voluntario en Magdala. Pone un extra al tiempo que uno puede pasar en Tierra Santa. Pude tener el privilegio de despertar cada mañana siendo un Galileo más frente al Mar de Galilea, tocar piedras donde nació, predicó, murió, y resucitó el Señor. Pude ser amigo de Nazarenos. Y sobre todo, pude trabajar, comer, descansar y rezar junto a nuevos y grandes amigos. Me siento profundamente agradecido con Dios y con las personas que ha utilizado para esta gran experiencia. Ha sido un placer y un privilegio estar a su lado.” – Félix, México (2017)

 

“Vine a Magdala porque me interesaba la experiencia arqueológica y creo que es una manera muy completa de conocer Tierra Santa y vivirlo integralmente.” – Catalina, Chile (2017)

 

“Estar en Magdala es tocar vidas de cerca a Cristo, por su espiritualidad, por sus piedras, su gente, su tierra. Por poder ver, tocar, oler… lo que El mismo vio a lo larga de su vida terrena. Ha sido una experiencia muy renovadora en todos los sentidos. Me gustaría poder repetirla. Muchas gracias!” – Elena, España (2017)

 

“La razón por la cual quise venir a Magdala fue para tener un encuentro espiritual y comprender la historia de Jesús y situarme en la época por medio de la vivencia concreta con las excavaciones. Mi experiencia personal aquí fue maravillosa. Siento que no soy la misma que llegó aquí. La convivencia con los voluntarios regulares y mucho equipo me permitió crecer como persona. Aprendí a trabajar la paciencia, la tolerancia, colaborar con el resto, ponerme en el lugar del otro. Conocer diversas culturas, comprender sobre el esfuerzo y trabajo, y por sobretodo valorarlo. Fue una experiencia espiritual maravillosa. Creo que logré renovar mi fe y replantarme muchísimas cosas sobre mí. Siento que ahora soy testimonio de vida para muchos. Y solo ansío regresar a Chile y contar mi experiencia. El esfuerzo diario al levantarme, las risas con la comunidad, los momentos más serios, los momentos de oración, son todas experiencia se vida que me llenan. Mi recomendación para el voluntario es disfrutar cada momento y no perder el asombro. Día a día se viven cosas nuevas y puede que como tienda caer en la rutina. Replantearse estos momentos. Y por sobretodo hacer todo con una sonrisa. No perder oportunidades de convivir con el resto de los voluntarios y ser tolerante con todo lo que te toque vivir. Como decía el Padre Alberto Hurtado (Chile), “Contento, Señor, contento.” – María, Chile (2016)

 

“Vine a Magdala para encontrarme con Cristo, y la verdad es que me voy muy contento porque en toda Tierra Santa uno efectivamente puede ver, escuchar, y tocar la huella de Jesús. Trabajar en la sinagoga del siglo I o en las calles donde Jesús caminó es un regalo que vivifica la fe. Además, el trabajo arqueológico es una experiencia apasionante que te permite “tocar” la historia. Me voy muy agradecida de la ayuda y acogida de cada uno de los voluntarios, fueron increíbles. Rezo para ustedes y el proyecto de Magdala. ¡Nos vemos pronto!” – Òscar, Chile (2016)

 

“Vine a Tierra Santa buscando dar respuesta a las dudas sobre mi fe que me impedían acercarme más a Dios y crecer en mi vida espiritual. Para una persona racional como yo, ver los sitios donde estuvo Jesús me dio mucha luz para realmente entender que Él estuvo aquí. Pude ponerle imágenes a todo lo que había leído sobre Él y entender otras cuestiones que no eran familiares en mi vida. Además, estando lejos de casa, la perspectiva, conocer otras culturas y personas, me ayudó a acomodar mis ideas y mis proyectos. A todo el que quiera venir, le aconsejo venir con fe, con alguna idea sobre lo que quiera conocer y con el corazón dispuesto a dejarse transformar.” – Victoria, Argentina (2016)

 

“Llegué a Magdala sin saber qué esperar. Necesitaba romper con mi rutina y quería hacer algo productivo, dar algo de mi tiempo a un proyecto que no fuera mío, sin ganar nada a cambio.
Fue de las mejores decisiones que he tomado. Me ayudó a ver la vida desde otra perspectiva y reconsiderar cómo quería seguirla. Además me ayudó a conceptualizar más lo que dicen las Escrituras y a estar más enterada de las raíces de mis creencias. No es algo que se pueda entender sin vivirlo. Es pesado y agotador, pero me ayudó a valorar el significado del trabajo. Pero al igual es un descanso y un aprendizaje de otras partes de uno mismo que en diferentes circunstancias jamás descubriría. Lo mejor es la convivencia y los paseos! Como una gran familia! ” – Constanza, Mexico (2016)

 

“Lo que necesitaba, Magdala me lo ha dado… lo que no sospechaba necesitar me fue ofrecido. Ha sido una oportunidad de tomarme un respiro, encontrar amigos especiales, acercarme a Dios. Aprender a dar y aceptar a recibir. La verdad, no era un viaje planeado, más un impulso. A veces, hay que tener confianza…
Será excepcional, ya verás!” – Aude, Francia (2015)

 

Testimonials
“Mi experiencia en Magdala es inolvidable, nunca pensé que sería tan profunda no puedo narrarla con palabras, estar en el lugar Santo donde Jesús estuvo todavía no lo puedo creer me emociona hasta lo mas profundo de mi ser, doy gracias a Dios y a Magdala por la oportunidad que me dieron de estar en ese lugar maravilloso que me cambio para bien.” – Soledad, México (2015)

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