CROSSROADS OF JEWISH AND CHRISTIAN HISTORYLugar de encuentro de la historia Judía y Cristiana
Magdala
Flores silvestres. Por Kathleen Nichols

Crossroads of Jewish and Christian History

Flores silvestres. Por Kathleen Nichols

Flores silvestres. Por Kathleen Nichols

Unos meses atrás, me encontraba en el Monte Arbel buscando una roca suave donde sentarme, cuando me sorprendió una manada de gacelas de montaña. Mientras pastaban plácidamente, completaban el cuadro de la ladera del monte, decorado por sus características flores silvestres, que brillaban de manera especial con el sol del amanecer.

Conforme me acomodaba y abría mi Biblia, rodeada de flores de color melocotón y tulipanes rojos, me sentí llamada a conversar con la naturaleza, que me hablaba de Dios. Recordando las palabras del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, pregunté:

¡O bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!,
¡o prado de verduras,
de flores esmaltado!,
decid si por vosotros ha pasado.

Recibí esta respuesta:

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura;
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.

Es probable que Jesús y sus discípulos caminasen por estos montes durante su ministerio público, reconociendo en los paisajes la mano de Dios, quien, al pasar, vestidos los dejó de hermosura. Este lugar se denominó “Tierra Santa” porque Dios, hecho hombre, vivió aquí y su presencia destaca este lugar por encima de cualquier otro sitio en el mundo, llenándolo de gracia y bendición.

Toda la naturaleza aquí proclama la grandeza de Dios, y nos llama a cada uno de nosotros a una conversación con la creación y un encuentro con el mismo Cristo, si nos paramos a mirar, a oler y a escuchar. “Él reclama nuestra tierra no como su feudo pero como su madre tierra”, dice San Bernardo. “Recibe por él a su Novia y su propio cuerpo… Como el Señor, él gobierna sobre él; como creador, él lo gobierna; como Novio, lo comparte”.

Durante los meses de enero hasta mayo, he saboreado la larga primavera de Galilea, que ahora deja paso al verano. La gente finalmente ha podido salir y disfrutar de las últimas muestras de los colores que aún quedan en las laderas y costas del mar, antes de que el sol las seque con sus rayos.

Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias.
Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones,
y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.
La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume.

¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!

…muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante. (Cantar de los Cantares 2: 11-14).
Los versos del Cantar de los Cantares nos invitan a desprendernos del pesimismo y hastío que nuestra alma ha podido adquirir durante este tiempo del COVID-19. La primavera deja paso al verano, ofreciendo nueva vida, nuevas esperanzas y crecimientos. Es sorprendente que estos eventos coincidan, comunicando el profundo deseo de Dios de contemplarnos y llenarnos de renovado vigor.

Haber podido salir para subir el Monte Arbel nuevamente, caminar por Wadi Amud, seguir el sendero del Evangelio por el norte del lago y visitar las antiguas ruinas de la ciudad de Hippos, me han ayudado a revitalizar mi propio espíritu. Pero, aquello que me ha llenado mas de vida que el aire fresco, las maravillosas vistas, los cielos soleados o los cantos de los pájaros, han sido las flores. Los nuevos capullos reemplazan la gloria de las flores del ayer, siguiendo la rápida sucesión de la naturaleza.

Jesús mismo parecía haberse enamorado de las flores cuando predicó en esta área.

Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego,
¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! (Mateo 6, 28-30)

Ahora que, poco a poco, podemos comenzar a salir al exterior, aceptemos el desafío que la creación nos plantea. ¿Cómo es nuestra fe acerca del futuro mientras contemplamos las maravillas de la creación? ¿Tenemos confianza en que Dios proveerá y nos bendecirá incluso más que a las flores silvestres? La belleza es el lenguaje que habla del deseo de Dios, una expresión de su anhelo por nuestra felicidad. Despierta tu confianza en el cuidado amoroso de Dios mientras admiras la belleza de la naturaleza que te rodea, y escucha cada flor hablar de Su anhelo de traerte vida y alegría… y respóndele con las mismas palabras de la canción: “Tu voz es dulce, tu rostro es hermoso”.


Share This:
Subscribe
Suscríbete
Contacto

Horario de acceso
Todo el año: Lunes - Domingo 08:00 – 18:00

Magdala se encuentra ubicado en el poblado actual de Migdal, en la orilla este del Mar de Galilea (Kinneret en hebreo) y se encuentra a las faldas del Monte Arbel.Read More

Migdal Junction, P.O. Box 366, 1495000 Magdala, Israel

+972 4 620 9900

info@magdala.org

Tours guiados: visit@magdala.org o llamando al 053-226-1469

Reservas de oración o misa: ducinaltum@magdala.org o llamando al 053-444-6406

Política de privacidad

2018 Travellers’ Choice



Subscribe To Our Newsletter

Subscribe To Our Newsletter

Receive the latest news and updates from Magdala.

Subscribe

You have Successfully Subscribed!