CROSSROADS OF JEWISH AND CHRISTIAN HISTORYLugar de encuentro de la historia Judía y Cristiana
Magdala
Discurso del Padre Juan Solana

Crossroads of Jewish and Christian History

Discurso del Padre Juan Solana

Discurso del Padre Juan Solana

La retransmisión en diferido de la inauguración de la Casa de Huéspedes Magdala está disponible aquí

Discurso del Padre Juan con ocasión de la inauguración del la Casa de Huéspedes Magdala.


El Mar de Galilea no es simplemente un hermoso lugar de visita. Para los cristianos, estas costas son testigos de los momentos más significantes del ministerio público de Jesús, creando una profunda sensibilidad espiritual en el corazón y el alma de aquellos que observan estas aguas con ojos llenos de fe.

Aquí, Jesús llamó a sus primeros apóstoles diciéndoles, “síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Aquí, a Pedro se le preguntó tres veces, “¿me amas más que a ellos?”.

En estas orillas, la perspectiva de muchas personas sobre el mundo y la historia se amplió inconcebiblemente. Este fue el caso de los habitantes de Magdala –Taricheae– quienes, de acuerdo al historiador Flavio Josefo, el cual vivió aquí por un tiempo, exportaban sus peces a los lugares más remotos del Imperio, incluso a Roma.

Fue en esta misma orilla cuando, el 16 de noviembre de 2004, me sentí inspirado por Dios a construir una casa de peregrinos, en algún lugar cerca del Mar de Galilea. Nada de arqueología, de arquitectura, de arte o de recaudación de fondos se cruzó por mi mente en ese entonces, solo una simple idea: instaurar un lugar donde los visitantes pudieran experimentar una bienvenida acogedora. El sitio debía de ser reconocido por su hospitalidad y diseñado específicamente para proveer un encuentro y un acompañamiento personal y espiritual. Esta carrera interior comenzó una semana después de llegar a Tierra Santa. Fui asignado por mis superiores para asumir la dirección del Instituto Pontifico Notre Dame de Jerusalén, confiada su administración a los Legionarios de Cristo por el Papa Juan Pablo II. Me pareció en ese entonces que operar un centro para peregrinos en el área de Galilea sería una extensión natural de nuestro trabajo de Jerusalén y de nuestra misión acá en Tierra Santa.

Algunas semas más tarde, comencé a buscar una tierra para construir. El arzobispo Pierbattista Pizzaballa, OFM, me comentó sobre una propiedad en venta en donde era la antigua Magdala, un sitio que ya había robado mi mirada: Hawaii Beach. Recuerdo este día muy bien, fue el 31 de marzo de 2005, el mismo día en que la biblioteca de Domus Galilea se inauguró.

De ahí en adelante, le encargué el proyecto a San José de Nazaret. Después de unos días, mi superior, el padre Álvaro Corcuera, L.C., en ese entonces director general de los Legionarios de Cristo, aprobó la idea de comenzar a construir una casa para peregrinos en Galilea. A pesar de esto, él me dijo: “tú estarás encargado de todo el proyecto, de principio a fin”.

Días de intenso esfuerzo se convirtieron en semanas, meses y eventualmente un total de 15 años repletos de presentaciones, conferencias, viajes y reuniones acerca de la visión de Magdala.

Para mí, todos estos esfuerzos están llegando a su fin, ya que Magdala está entrando ahora en una nueva era. Mirando hacia atrás, veo imposible expresar la gratitud que siento hacia esos primeros bienhechores de Magdala. Estamos obligados a ustedes, no solo por su increíble apoyo financiero, sino especialmente, porque creyeron en este sueño. Eduardo Sánchez Junco, Roberto Plascencia, Aida Elena Recio, Malena Zapata, Antonino Fernández, Tom Cousins, Scott Follett… ¡Y muchos más!

En el lobby de Magdala, se puede ver la piedra fundacional que el Papa Benedicto XVI bendijo durante su visita a Notre Dame de Jerusalén en el año 2009, mientras nos preparábamos para iniciar el proyecto. El Papa me hizo en ese entonces una pregunta profética: “¿qué pasará si encuentran arqueología en el sitio?” Iniciamos una investigación arqueológica al siguiente mes antes de comenzar la construcción, como lo exige la ley israelí. Casi inmediatamente después, descubrimos la antigua Magdala.

Quiero expresar mi gratitud a la Autoridad de Antigüedades de Israel, especialmente a su ya fallecido director general, Shuka Dorfman y al actual, Israel Hasson; ambos han sido un increíble apoyo para nuestro trabajo. Nunca pudimos haber anticipado lo que la Providencia tenía guardado para nosotros debajo de los búngalos de Hawaii Beach: la antigua Magdala, suspendida en el tiempo, congelada en la segunda mitad del primer siglo. Por esto nos atrevemos a llamar Magdala como el cruce entre la historia judía y cristiana. Para los judíos, el primer siglo es definido como el periodo del Segundo Templo. Para los cristianos, es el tiempo de Jesús, cuando comenzaron sus primeros seguidores.

Agradezco también a la Universidad Anáhuac de México, representada acá por su rector, el padre Cipriano Sánchez, L.C., por el apoyo incondicional, las personas y medios que puso a nuestra disposición en el proyecto arqueológico, sobre todo en la persona de la profesora Marcela Zapata Meza. Aquí tendría que añadir a los más de 1000 voluntarios y arqueólogos que colaboraron durante 4 años enteros en la expansión de las excavaciones arqueológicas. Es un deber mencionar también a los arqueólogos: Dina Gorni, Arfan Najjar, Rosaura Saez, Andrea Díaz y Linda Manzanilla, entre otros.

Magdala se inauguró parcialmente el 28 de mayo del 2014, en ocasión de la visita del Papa Francisco quien se dignó a bendecir el tabernáculo para el centro Duc In Altum, inauguración que consistió en la apertura al público de dicho centro y de la zona arqueológica. Desde entonces, se continuaron las obras de construcción de la casa de peregrinos, se han recibido numerosos visitantes y se han iniciado algunos de los programas propios de este centro, como encuentros internacionales para fomentar la dignidad de la mujer, cursos de sanación interior, reencuentros de voluntarios, retiros espirituales, encuentros ecuménicos e interreligiosos, entre otros.

Magdala aún tiene otros aspectos para el futuro próximo, como el centro de visitantes, el cual pretende ayudar a los peregrinos a través de una inmersión digital en la historia del lugar; otra parte de la casa de huéspedes más accesible económicamente, así como la continuación de las excavaciones arqueológicas. Hay otro programa particularmente sensible para el futuro de Magdala: la organización de actividades para líderes que quieran profundizar en la cultura judeocristiana, en los valores de la Biblia y en la renovación de su misión y ministerio.

Pero aún hay más. Los Legionarios de Cristo y el movimiento Regnum Christi, tras el encargo de Juan Pablo II, quisiéramos mirar a un grande jubileo ya próximo: los 2000 años del misterio pascual de Cristo en el año 2033. Para esto, se incluyen otros proyectos, como la expansión del Instituto Pontificio Notre Dame de Jerusalén, así como la creación de otro centro para visitantes en el auditorio del mismo, dedicado a los últimos días de la vida de Jesús y a Pentecostés.

La ocasión me brinda la oportunidad de clarificar que Notre Dame es del Vaticano, y los Legionarios de Cristo lo administramos a nombre del Vaticano; mientras Magdala pertenece a nuestra congregación.

Algunos agradecimientos particulares:

A Dios, N.S., que nos ha permitido llevar adelante este proyecto durante los años más difíciles de nuestra historia institucional, como dice la Biblia, “con mano poderosa y brazo potente”; a la poderosa intercesión de María, José y María Magdalena; a los Papas, nuncios y patriarcas de Jerusalén que nos han apoyado y han creído en el proyecto; a muchas personas que con su consejo fraterno y apoyo profesional nos han guiado, sobre todo en los difíciles inicios: Samir Abu Nassar, la hermana Emanuela Verdecchia, el padre Rino Rossi, Uri Messer y Shlomit Susi.

A quienes han construido Magdala en sus diversas fases: Juan Pablo Lankenau, Robert Karam, Rodolfo de la Garza, ECO México, Eduardo Guerra, y Proyeco, que nos entrega el proyecto por medio de su director Eduardo Guerrero, Beatriz León, Alejandro Taboada y Ángela Muñóz, así como a las compañías y trabajadores aquí representados y/o presentes. A los arquitectos Francesco y Carlo Giardino quienes plantearon voluntariamente el proyecto inicial; a Mati Avshalomov, a los hermanos Nachlech Raneen, Nassim y Shireen; a los artistas y diseñadores Daniel Cariola, Gerardo Zenteno, Sofía Aspe… pero sobre todo a María Jesús Ortiz de Fernández y su familia, los cuales tuvieron una participación destacada en Duc In Altum, en los jardínes y en la casa de peregrinos.

Agradezco también al personal de Notre Dame, que de varios modos han apoyado todo este proceso con su trabajo leal y generoso, sobre todo a Yousef Barakat, nuestro administrador general.

Muchas gracias al Ministerio de Turismo de Israel por el apoyo manifestado a través de sus ministros y directores generales. A los amigos hoteleros, guías de turismo y agentes de viaje, gracias por acompañarnos en esta maravillosa aventura de la hospitalidad.

Sueño que Magdala siga desenvolviendo el regalo de Dios para la humanidad en el significado que tiene para la mujer; en la predicación del Reino de Dios; en el modelo de voluntariado que María Magdalena encarna junto con las otras mujeres que seguían y servían a Jesús con sus bienes, y que en estos primeros 10 años de vida ha sido imitado por casi 3000 voluntarios de todas partes del mundo; en el diálogo, el afecto y la sincera amistad entre los pueblos, religiones y culturas, sin distinción alguna; en el respeto por cada uno de nuestros visitantes. Sueño en ese símbolo de la altar de la barca que es la Iglesia de Cristo surcando la historia, mientras le agradezco a Manuel Díaz, quien nos la donó.

A nuestros bienhechores vivos y difuntos, presentes y ausentes. La primera vez que visité Magdala, en la mañana del 31 de marzo 2005 me pregunté a la orilla del Mar: ¿con qué voy a realizar esta obra… si no tengo ni cinco dólares en el bolsillo? Allí Dios me habló de todos y cada uno de ustedes, cuando inmediatamente me respondió: “¿Sábes quién hizo hospitales, escuelas, catedrales, universidades, misiones, parroquias y seminarios? Mi Providencia Divina, a través de personas generosas que han existido y existirán en todos los tiempos. De lo único que no te debes preocupar es del dinero”. Gracias, gracias, gracias. Quizá yo puedo olvidar, pero Dios no olvida. Además, hemos construido una avenida para recordar y agradecer a nuestros bienhechores. Cómo olvidar aquel pequeño cuaderno que me trajo el padre Damián Reza, de Toluca México, donde en cada página estaba anotado el nombre y el donativo de sus parroquianos, donde muchos niños pobres habían dado uno, tres o cinco pesos; centavos de dólar que están en esta construcción y en este proyecto.

Para finalizar, mi gratitud franterna a mis hermanos Legionarios de Cristo y miembros del Regnum Christi, sobre todo a los consagrados y consagradas, por su apoyo, su trabajo aquí en Tierra Santa, sus oraciones y su ayuda de mil modos, sobre todo su hospitalidad y apoyo logístico en mis numerosos viajes de promoción y recaudación de fondos.

Tendría que mencionar nominalmente a muchos miles de personas más. Les ruego acepten una disculpa si el tiempo y las circunstancias no me lo permiten. Los presentamos diariamente en la oración.

Mi oración agradecida por quienes ya nos han precedido en la eternidad, bienhechores y amigos, pero especialmente a mis padres Ángel y Amparo de quienes recibí el don de la fe y el ejemplo de un amor sin límites.

Acojo al personal de este nuevo proyecto con gratitud por su disponibilidad para hacer de esta casa un ejemplo de hospitalidad, de acogida, de afecto y de respeto. A todos los abrazo con afecto y gratitud, representados por nuestro nuevo administrador general, Alon Winter. Me permito trasmitirles la máxima que me trasmitió con su palabra y ejemplo el hermano franciscano Rafael Dorado y que yo quisiera que fuera el lema de nuestro servicio: “Complacer a los peregrinos en todo lo que sea posible”.

Entrego finalmente esta obra a nuestro director general aquí presente, el padre Eduardo Robles Gil, L.C., rogándole que disponga de ella como mejor convenga, mientras le renuevo mi obediencia y disponibilidad para la Misión.

Dios los bendiga a todos.

¡Duc In Altum!


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Magdala se encuentra ubicado en el poblado actual de Migdal, en la orilla este del Mar de Galilea (Kinneret en hebreo) y se encuentra a las faldas del Monte Arbel.Read More

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